Historias de lavandería

Después de hacer la que creo será la última colada del año en Stadshagen, recojo un pequeño decálogo de las situaciones que allí acontecen. Nuestra sala de lavadoras no tiene ningún sistema de reserva (quien llega primero se sirve), así que a veces parece que estamos inmersos en algún experimento sociológico, para ver cuánto dura este sistema de libre albedrío. Ésto es lo que he aprendido:

  1. Da igual a qué hora vayas: siempre hay alguna lavadora ocupada
  2. Lo mismo que 1, pero con las secadoras
  3. El mejor horario es durante la semana, muy temprano o muy tarde
  4. El peor, los fines de semana después de comer
  5. Justo cuando vas a usar una segunda o tercera lavadora, aparece otra persona que quiere usarla
  6. La mayoría no espera 5 minutos de cortesía cuando tu lavadora o secadora ha acabado el programa
  7. La gente suele poner el programa más largo que la máquina permita
  8. Cuando está a punto de acabar una secadora por la que estás esperando, alguien aparece y prolonga el tiempo de secado
  9. Aunque parezca lo contrario, en la práctica resulta poco probable coincidir con conocidos en la lavandería
  10. Todos estos inconvenientes se te olvidan de manera instantánea una vez haya un electrodoméstico que puedas usar

Sin Comentarios hasta el momento »

  1. Israel dijo

    14 de Diciembre del 2009 a las 23:22

    Te has dejado el
    11. Cuando más necesites poner una lavadora, estarán todas ocupadas y tendrás que ir en pijama por el mundo.

  2. Loociano dijo

    14 de Diciembre del 2009 a las 23:29

    Vaya, ¡eso afortunadamente no me ha pasado todavía!

    Lo que sí conozco es un chico americano de aquí, que los del aeropuerto se dejaron su maleta en tierra y vino a Estocolmo con lo puesto. ¡Tuvo que lavar a diario durante los primeros días! :S

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