El pasado 4 de marzo asistí junto a Urko al estreno mundial de «Alice in Wonderland», película de la que tenía buenas espectativas. Decidimos ir a verla en la primera sesión del Rigoletto, cine situado en el centro de Estocolmo, que posee una de las salas con mayor aforo. Elegimos verla en 3 dimensiones, y aunque el nuevo formato no defrauda, creo que es una estafa que suban un 20% – 30% el precio de la normal de la entrada. Aunque me parece una buena actitud del sector cinematográfico ante la piratería (innovar, buscar un nuevo reclamo comercial), no es razonable que te cobren un euro extra por cada nueva dimensión.
No hay que olvidar que la película es de la factoría Disney, así que todo el personal del cine estaba disfrazado acorde a los personajes de Alicia en el país de las maravillas. Antes de la proyección salieron al escenario a presentarse, y los niños (y no tan niños) plenamente absortos.
En Suecia la película se estrenó en dos modalidades: versión original subtitulada y versión doblada en sueco (el doblaje en este país sólo se realiza en el cine infantil). Aunque bien nos hubiera venido elegir la segunda opción para practicar nuestro sueco, finalmente optamos por la primera porque era la que iba acompañada del 3-D.
Me pareció curioso como la sala estaba llena de niños viendo una película en inglés (y cualquiera de ellos controlando el idioma mejor que Urko o que yo). ¿Se verá esto alguna vez en España?
No quiero revelar prácticamente nada del filme porque creo que merece la pena verlo. Sin embargo, he de decir que me esperaba algo más, creo que podría haber sido una buena secuela pero finalmente se queda a medio camino entre una nueva aventura y el argumento original. A favor, obligatorio mencionar que el ambiente es fiel al estilo Tim Burton y no defrauda.
El pasado 30 de Diciembre conseguimos ponernos todos de acuerdo en ir al cine. Teníamos interés en ver «Avatar», (típico estreno mega-taquillero pero de dudosa calidad) en tres dimensiones, por probar algo diferente. El suplemento en los cines Luz del Tajo por verla con las famosas gafas de cartón era de 3€, lo que convierte la bromita en 8,5€ (día del espectador o carnet joven), aunque no quiero imaginar cuánto saldría en Madrid.
Las entradas para «Avatar» en 3-D se acabaron, así que hubo diversidad de opiniones. ¿Ver «Avatar» en el formato habitual? Tenía entendido que no tenía un gran argumento, aunque sí buenos efectos especiales. La cartelera era desoladora, aunque había una joya escondida: «Celda 211», producción española de buena calidad. Allí entramos Sevi, Lucía, Carmen y yo, mientras que los demás se dividieron entre «Avatar» y «Spanish Movie» (¡qué valor!).
«Celda 211» es una buena película que cuenta una historia interesante ambientada en una cárcel española, merece la pena.
«Alma» es un genial cortometraje dirigido por Rodrigo Blaas, disponible sólo durante estas navidades, y que ha ganado bastante popularidad en internet.
Tenía muchas ganas de ver «9», película que creo que ha pasado algo desapercibida a pesar de tener un estreno bastante llamativo (el pasado 9/09/09). El filme tenía todas las papeletas para que me gustara: animación 3D, producción de Tim Burton y desarrollado en un mundo post-apocalíptico (recuerda mucho a los Animatrix).
En cierta medida me resultó entretenida, aunque tampoco es gran cosa. Aún así le reservo un hueco en la colección de películas de temática Matrix. Vi con Carmen la versión original de «9», que cuenta con un doblaje “de celebridades”: Elija Wood y Jennifer Connelly entre otros. La banda sonora está compuesta por el gran Danny Elfman.
A pesar de que el póster de «The Hangover» no me motivaba absolutamente, y aún sabiendo que su título en España es «Resacón en las Vegas», Carmen y yo decidimos ver la película.
Nos llamó mucho la atención su increíble recaudación y su flamante 8,1/10 en Internet Movie Database (IMDb). Aquel fue uno de esos días en que nos cuestionamos en qué estaban pensando los que puntuaron este zurrón de filme.
El documental comienza algo flojo, a base de testimonios de los involucrados en este reto (obtener la máxima puntuación en la máquina recreativa), pero pronto coge fuerza y se pone ciertamente interesante. Estoy seguro de que a Antonio le encantará.
Aunque la historia da algunos giros inesperados, hay que decir que nunca acaba (sólo se cuenta una parte), pues se trata de obtener un nuevo record mundial.
Más de uno quedará indignado con la soberbia actitud de Billy Mitchell que se muestra de al final del documental: por ello es muy importante leer nada más acabar el documental las anotaciones en la Wikipedia, donde se explican algunos detalles imprescindibles para considerar justa esta competición.
Además de eso, me encantó especialmente la figura del fundador de Twin Galaxies, Walter Day, por el esfuerzo decidado a que se reconozcan los records mundiales de los videojuegos. Por amor al arte.
No han sido pocos los que me han preguntado estos últimos días por qué he visto tanto cine español. Algunos incluso me han dicho que se trataban de malas películas, aún incluso sin haberlas visto. ¡Para criticar primero hay que conocer, señores!
Y es que estas cosas no deberían ni explicarse: los españoles, en su mayoría, somos unos incultos del cine español. Hay que reconocerlo. Se nos llena la boca de decir, por ejemplo, que Almodóvar es un pésimo director, cuando luego la mayoría de los que lo dicen no ha visto ninguna película suya.
Desde mi gusto personal, creo que hasta ahora no me ha gustado «La mala educación», pero el resto (especialmente «Volver» y «Los abrazos rotos») han sido historias buenas, interesantes… o por lo menos entretenidas.
Evitando describir las analogías con la novela gráfica de mismo nombre en la que se basa, diré que «Surrogates» es una buena película, entretenida e interesante. Eso sí, se hace un tanto breve.
Le respalda una idea simple, pero formidable: ¿cómo se desarrollaría el mundo si cada persona pudiera controlar mentalmente a un robot (surrogate, sustituto) desde su propia casa?
Resulta fantástico ver cómo se desarrollan las guerras en esta nueva época, parecen literalmente videojuegos (reminiscencias también a la gran novela «El juego de Ender»).
Sin duda lo mejor de toda la película es el dilema moral que plantea entre las relaciones no-humanas y hasta cuánto estamos dispuestos a pagar por un mundo de superficialidad. ¿Es realmente lo que queremos?