Anécdotas de Estocolmo (III): Café Ópera

Una de las noches que pasamos en Estocolmo, decidimos conocer alguna discoteca algo más elegante y Richi nos llevó al Café Ópera. La entrada costaba unos 10€ (ropero 2€ más), pero conseguimos entrar por lista.

Como dato, entre los españoles que allí estuvimos, había un muchacho que conocía a Félix (estudiaron juntos en Talavera) y que se encontraba de Erasmus en Finlandia.

El lugar era de alta categoría, desde luego. Desde la mesa (crupier incluido) de BlackJack a la entrada, bellezones sentadas en mesas circulares (como si del final del convite de una boda se tratara), y cómo no, altos precios adecuados a los ricachones que por allí circulaban (lo más barato, tomarse una cerveza a 7€, la copa ni preguntamos).

Como punto a favor, comentaré que hicieron como un concurso de canciones, donde se subían a un escenario distintos grupos (y solistas) animando el ambiente. Uno de ellos interpretó «Higher» de Star Pilots:

Pero la cosa no acaba ahí. En medio de la noche, nos cruzamos con unos señores ya mayorcetes que tenían bastante pinta de españoles. No sé cómo empezó el diálogo, pero seguro que en cuanto habláramos español. Alguien preguntó:

¿Qué hacéis por aquí? ¿A qué os dedicáis?
La respuesta no pudo ser mejor:
Somos urólogos, de Jaén

¿Qué? ¿médicos del pito? ¡Y encima de Jaén (como Richi)! Ahora ya podéis haceros una idea de quiénes volverán a verse algún día en tierras andaluzas…

La escena no podía ser más cómica, aunque yo me pregunto ¿qué pinta tiene un urólogo? Afortunadamente no es necesario saberlo, todo hombre desea no tener que visitar al urólogo, o al menos que dentro de un buen tiempo.

Cuando la noche se terminaba, el instinto nos llevó a grabar a la gente con la cámara. Aunque al principio hubo discreción, acabamos desfasándolo. Un borracho bailarín y gordinflón se lo tomó bastante mal y por poco acabamos metidos en algún problema.

Para la vuelta a Lappis, nos vimos obligados a coger taxis (aunque en Estocolmo el metro no cierra por la noche, pero sólo durante fines de semana). En esta ciudad se puede (se debe) negociar con los taxistas; merece la pena intentarlo varias veces, prácticamente cada minuto pasa otro coche por la misma calle. Finalmente nos llevó un negro manso que parecía que se acababa de comer cuatro cheeseburgers.

1 Comentario hasta el momento »

  1. Viaje a Estocolmo (Marzo 2009) - Requiem for Erasmus dijo

    3 de Junio del 2009 a las 15:08

    [...] 3-   Café Opera. ¿La crem de la crem? o ¿espejismo nocturno? [...]

Comentarios RSS · TrackBack URI

¡Escribe un comentario!

Nombre:

E-Mail:

Sitio WEB:

Comentario: