Curiosidades
Son muchos los detalles que llaman la
atención al visitar
países extranjeros. A continuación comento algunos de
ellos.
· En muchos países cobran por usar los
aseos públicos, por ejemplo los de las hamburgueserías o
los
de las estaciones de ferrocarril. La persona que cobra debe de ser la
misma
que se encarga de la limpieza. Además, las tarifas son distintas
según lo que se vaya a hacer en el aseo. Por ejemplo, junto a
los lavabos de la estación central de Copenhague había un
mensaje en danés, inglés y alemán que
decía: "Lavarse las manos es gratis. Otros usos del agua: 5
coronas". Acceder a los aseos de la estación de Montpellier, en
Francia, costaba 0'50 €. En la estación central de Oslo
había un torniquete a la puerta de los servicios y sólo
se podía acceder abonando 10 coronas. En la
hamburguesería Quick
del Bruparck de Bruselas la tarifa era 0'30 €. En los trenes no cobran
por
usar los servicios.
· En muchas calles de toda Europa observamos
que olía mal. Quizás tenga algo que ver lo descrito en el
punto anterior.
· Más alla de los límites de
Francia, se hace frecuentísimo el uso de bicicletas. Tienen
carriles reservados en las aceras. En muchas ocasiones nos sentimos
discriminados como peatones puesto que sólo había en la
calle carriles para coches y bicicletas, pero no para personas. Debido
a la falta de costumbre, hay que extremar el cuidado para no provocar
un accidente a los ciclistas. El uso de la bicicleta redunda en una
disminución muy notable del tráfico de vehículos
motorizados.
· En los semáforos es muy llamativa la
diferencia entre países. Por ejemplo, en algunas ciudades no
está
un muñeco encima del otro, sino que los colocan en horizontal.
En
muchos países ponen dos muñecos rojos, parece ser que
para
impresionar más. En algunos sitios el muñeco verde no se
enciende
y apaga antes de cambiarse el semáforo.
· En muchas ciudades europeas hay
tranvía, a pesar de que en España parece un medio de
transporte obsoleto. En algunos casos son muy modernos. Cuando
visitamos Burdeos, nos encontramos toda la ciudad en obras para
implantar este medio de transporte.
· De nuevo más allá de Francia,
no hay tornos de acceso en el metro. Los lugareños deben de ser
muy
confiados o muy buenas personas. En París en cambio, el sistema
para
evitar colarse era doble: primero había un torno como en el
metro
de Madrid y a continuación una tabla vertical grande que
había
que empujar. Aún así era frecuente ver a gente colarse.
Hablando
del metro de París, no venden billetes de 10 viajes, sino 10
billetes
sencilos a precio reducido.
· En muchas ciudades las tiendas cierran muy
pronto, hacia las 18h. Esto es muy habitual en Noruega por ejemplo.
Llama la atención porque en algunos países en verano
anochece a casi las 23h, de forma que hay cinco horas de sol
después de que cierren las tiendas. No obstante,
también hay comercios con una hora de cierre más parecida
a
la nuestra. Por supuesto, por las mañanas no abrían antes
de
lo que es habitual en España.
· La venta de fruta es muy peculiar en los
países
nórdicos: se compra por piezas sueltas, tanto en tiendas de
alimentación
como en establecimientos de venta de prensa, por ejemplo. Así,
en
Noruega se puede acudir a comprar el periódico a un Naversen
(así
se llama la cadena de establecimientos donde se compran sellos,
prensa...)
y llevarse también un plátano.