El alojamiento

    Fundamentalmente hay dos alternativas para el alojamiento. Una es albergues juveniles o similares y otra son hoteles. Mi experiencia es que lo mejor son los hoteles modestos.

    En http://www.hostelbooking.com viene la información clasificada por países y ciudades de miles de albergues de todo el mundo. Recientemente han actualizado la página, de forma que algunas de las cosas que comente puedes haber perdido vigencia. Esa web es perfecta si has elegido los albergues como forma de alojamiento. Vía Internet podrás hacer la reserva. Esta forma de dormir presente algunos inconvenientes. El principal es que te ponen a dormir con desconocidos (no obstante, hay personas que consideran esto un valor añadido). En general, nos tocó compartir habitación con chicos jóvenes, así que no tuvimos muchos problemas. Un detalle que influye en esta cuestión es el número de amigos que hacen el viaje (un grupo de cinco o seis personas puede completar una habitación, con lo que no tendría problemas). Una observación general es que siempre es preferible ser alojado en habitaciones de pocas camas frente a las de muchas.

    Una incomodidad que causa compartir la habitación es que es fácil molestar o ser molestado durante el descanso. Así, en prácticamente todos los albergues nos encontramos que algún compañero de habitación ya se había acostado hacia las 23h, cuando llegábamos nosotros. También era frecuente que viniesen los últimos ocupantes hacia la 1h. Por la mañana, los que estaban durmiendo a las 23h, se levantaban a las 6h y los que había llegado rezagados se quedaban hasta tarde. Esto ilustra muy bien la incomodidad a la que me refería al comienzo de este párrafo.

    Algunas de las prestaciones que pueden incluir o no los albergues son:
-Desayuno incluido en el precio.
-Sábanas incluidas en el precio.
-Se sirven comidas.
-Se sirven cenas.
-Hay cuarto de televisión.
-Hay sala de equipajes.
-Hay cocina a disposición de los huéspedes.
-Se admite tarjeta de crédito.
-Hay lavandería a disposición de los huéspedes.
-Hay conexión a Internet.

    A continuación comentaré brevemente los albergues que conocimos:

-París, Clichy: nos dejó una impresión imborrable... negativa. Las habitaciones parecían celdas destartaladas de una cárcel. El único mobiliario de las habitaciones eran unas camas metálicas viejas. Por razones desconocidas, metían un cojín, a modo de almohada, debajo de la sábana de abajo, de forma que parecía que los colchones tenían un gran bulto. Las manchas de humedad en las paredes daban un toque especial a la exigua decoración. Daba miedo entrar en los aseos y en las duchas por si se contraía una enfermedad. Muy caro para las prestaciones (18'5 €).

-Bruselas, Jacques Brel. Después del fiasco de París, este albergue nos encantó. Nos tocó una habitación de muchas camas pero dividida en tres dependencias, de manera que ocupamos una de ellas, que contenía sólo dos camas (los otros dos cuartos tenían una capacidad mucho mayor y ya estaban ocupados). Todo parecía moderno y limpio, incluidos los lavabos y las duchas que poseía la propia habitación. Una de las prestaciones más destacables era la consigna de equipajes, formada por jaulas amplísimas para dejar los bultos. Además, su uso era gratuito: cada uno lleva su propio candado, si no se tiene, se puede comprar en recepción. Muy barato al contratarlo por Internet, 13 €.

-La Haya, Stayokay Den Haag. Nos dio una impresión negativa porque nos tocó en una habitación de ocho personas. Había lavabos, ducha e inodoro en la propia habitación. El cuarto del inodoro olía fatal. Demasiado caro: 22'30 €.

-Hamburgo, Horner Rennbahn. Su principal inconveniente es que se encuentra lejísimos del centro de la ciudad, a unos cinco kilómetros. Estaba bien: aseos y duchas limpios, habitaciones amuebladas... El precio era justo, 18'5 €.

-Copenhague, Danhostel-Bellahoj. Era muy barato (unos 12'5 €) pero es que no incluía ni sábanas (que se alquilaban por separado), ni desayuno (aunque en su publicidad diga que sí lo incluye). Había alojadas también personas mayores (bastantes mayores) y familias. Aceptable.

-Estocolmo, af Chapma/Skeppsholmen. Se trata de dos albergues juntos, uno está en tierra y el otro es un barco. Tuvimos suerte y nos tocó el barco. Es una experiencia agradable dormir en un camarote, además, sólo era de cuatro camas. El precio era de unos 17 €, sin incluir ni sábanas, ni desayuno.

-Hamburgo, Auf dem Stintfang. Es mucho más céntrico que el otro albergue de Hamburgo, ya comentado. Las prestaciones eran similares, pero con el lavabo, la ducha y el inodoro propios de la habitación (al menos en la que nos tocó). El precio era 18'5 €.

-Núremberg. Es uno de los albegues más especiales: está en el propio castillo de la ciudad, en pleno casco histórico. Merece la pena sentirse alojado en un castillo, con una ambientación medieval. Los aseos y las duchas estaban separados de las habitaciones y eran muy amplios. El precio era 18'6 €. La única pega es que en el desayuno había una petición inaudita: sólo dos panecillos por persona.

-Innsbruck, Reichenauerstrasse. Su principal ventaja era el bajo precio: 12'5 € y el pricipal inconveniente que estaba muy lejos tanto del centro de la ciudad como de la estación de ferrocarril. Es de destacar que nos pusieron a los dos solos en una habitación de seis personas, en lugar de acoplarnos con desconocidos para dejar una habitación vacía. En la planta había dos cuartos de lavabos son sendas duchas, lo que no parece muy adecuado.

-Berna. Un albergue normal y corriente. El precio era unos 20 €, sin contar un impuesto local de 1'30 francos suizos por persona y noche. El emplazamiento es céntrico pero cuesta un poco de encontrar, hay que bajar detrás del Parlamento.

-Montpellier. El albergue de Montpellier confirma la escasa calidad de estos alojamientos en Francia. Parecía descuidado, sobre todos los aseos y las duchas. Por lo menos la habitación no estaba mal. Lo peor fue el desayuno: apenas había comida y nadie reponía lo que se acababa. El cuarto donde se cogía el desayuno tenía muy mal aspecto. Por lo menos, el precio era acorde con las prestaciones: 11'65 €.

    En Burdeos y en Colonia nos alojamos en hoteles. En Burdeos acudimos al Hotel Studio. Sin duda el mejor alojamiento del viaje: una habitación triple de dos camas (nos dieron esa aunque sólo éramos dos), con aseo en la propia habitación (lavabo, inodoro y ducha), con TV (incluso vía satélite: podíamos ver TVE-Internacional) y en un emplazamiento céntrico, menos de 15 € por persona (sin desayuno). Por supuesto, era un hotel mediocre, por ejemplo, había que subir tres pisos de escaleras para llegar a la habitación y el edificio era viejo pero tampoco necesitábamos más. Encontramos esta joya en página no oficial de Interrail.

    En Colonia estuvimos en el Hotel Davos, nuestro alojamiento más caro: 27'5 € por persona en una habitación doble de dos camas. Las prestaciones eran muy similares a las del hotel de Burdeos, con la diferencia de que no podíamos ver TVE-Internacional. Además, la habitación tenía un sofá. El emplazamiento era muy céntrico, junto a la estación central y la catedral.

    En Berlín estuvimos en un hostal llamado Adler (en realidad tenía dos nombres). La habitación costaba 22'50 € por persona. El cuarto con el lavabo, el inodoro y la ducha no tenía muy buena pinta y era común para varias habitaciones. Elegimos este alojamiento por su emplazamiento céntrico, en la calle Friedrichstrasse, muy cerca de la estación de ferrocarril del mismo nombre. No incluía desayuno.

    A la vista de estos datos, yo recomiendo alojarse en hoteles mediocres mejor que en albergues, sobre todo para grupos de pocas personas. Un hotel da más intimidad y comodidad por no tener que compartir la habitación y si se elige uno adecuado, no sale más caro que un albergue (incluso puede ser más barato, como en el caso de Burdeos). Además, no hay que preocuparse ni de recoger las sábanas, ni de hacer la cama y se tiene total libertad para entrar y salir.